Otro de los problemas que surgieron, carrera contra reloj a
mi nuevo destino, fue la necesidad imperiosa de obtener el número de asistencia
sanitaria con el cual pudieran atenderme en el peor de los casos. Quién sabe en
qué época del año uno puede enfermar, como se suele decir, más vale prevenir
que curar.
Había oído hablar de la Tarjeta Sanitaria Europea, y que
para ir al extranjero dentro de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo
y en Suiza, me vendría a las mil maravillas para un hipotético momento como ese,
Dios y Google no lo quieran... No obstante y como con casi todo sobre los temas
que desconozco necesitaba acumular información al respecto, y más aún en mi
situación de parado, por si se trataba de una situación algo especial "en
la que tenía que solicitar autorización y firma del ministro de interior y a
las dos semanas recibir la carta del rey, y luego mandarla al Senado para que
se aprobara el derecho a viajar fuera de mi país."
Bromas entre comillas a parte, llamé tres semanas antes del
vuelo a la línea que ofrecen para este
tipo de prestación y exponer así mi caso, además de la idea por la cual quería viajar.
Al menos para recibir una respuesta tranquilizadora. Así fue al principio,
cuando el encargado que me atendió me ofreció, irónicamente hablando, unas
palmaditas en el hombro para decirme:
- Nada, nada, chiquillo, estese tranquilo que esto lo puede gestionar usted solito por internet...
- ¡Anda, mira qué bien! ¿Pero sabes que estoy cobrando el paro y que me voy a dar de baja no?
- Descuide, en internet puedes hacerlo sin problemas. Ah! Pero no puede solicitar entonces la Tarjeta Sanitaria Europea. Existe una variante al que nosotros llamamos CPS (Certificado Provisional Sustitutorio) y para su causa, está obligado a solicitarlo ya que para poder ser beneficiario de la TSE necesita estar dado de alta y ser perceptor del subsidio de desempleo, entre otros. Este certificado solo tiene validez para 90 días en el extranjero, sepa usted.
- Bueno, bueno, tengo que volver de todas formas para ver que hago con el paro, justo también 90 días... qué cosas. No obstante ¿no necesitaría nada más verdad? ¿Con esto me vale? Pues perfecto.
Alegremente colgué el teléfono pensando de idéntica forma con
la que ocurrió con el tema del paro. Pasos tan sencillos como las de tener un
Certificado Digital y poder hacerlo todo desde casa, !que de facilidades!.
No obstante volví a solicitar la misma información a la
semana siguiente, quería estar totalmente seguro de que debía de proceder de
esta manera.
Llegados dos días antes del vuelo, procuré primero darme de
baja en el paro, situación incómoda y una gran pérdida de nervios que narré en
la entrada anterior. Visto lo que pasó con la grandiosa página del SEPE y todo
su automatismo innecesario para mi gusto, a excepción de solicitar "CITA
PREVIA", decidí probar con la obtención online del CPS. Esperanzado de que
algo funcionase esa mañana, probé suerte y sin perder más tiempo ocupé espacio
en mi escritorio para acceder, con el Certificado Digital, a tales servicios
automáticos que tan bien sonaban las veces que llamé.
Tampoco, mi desesperación llegó a más cuando comprobé
aquella frase que últimamente estaba teniendo tanto exitosa en las páginas web de las Administraciones Públicas.
"Sentimos comunicarle que estamos teniendo problemas
en nuestros servidores. Inténtelo más tarde. Disculpe las molestias."
Mañana de pleno para solo dos cosas que necesitaba, ni que
tuviera que anclar mis rodillas en el suelo para que esta gente y sus recursos
innecesarios me levantaran el ánimo y llenaran con esa paz, que todos en algún momento necesitamos antes de aventurarnos a un sitio desconocido. Al menos hasta cuatro y
cinco intentos más, dejando minutos y horas entre medio, por si en algún casual
le diera por funcionar al dichoso sistema... Nada... Hora de rendirse por hoy.
No quedó más remedio que retener los nervios y al igual con
que hice en el INEM presentarme a primeras horas de la mañana en la sede de la
Seguridad Social de mi municipio. Así hice después de conseguir la baja en el
subsidio por desempleo, cogí mi coche, algo menos impaciente que el día
anterior y... lo que llegó a continuación me hizo pensar que se trataba todo de una
broma de mal gusto, y al pensar en El show de Truman empecé a buscar las cámaras. Lo que
me encontré fue unas oficinas abarrotadas de personas y una cola que trataba de
asomarse a la calle por la que mis pies lograron conducirme hasta allí.
Pregunté al guarda de seguridad por qué estaba todo esto tan
paralizado. Pues me entró aquella risa extraña, esa que algunos a veces no
podemos evitar, cuando pensamos que algo no puede salir peor o consideramos que
solo nos pasa a nosotros... Resulta que llevaba sin funcionar el soporte
informático desde las nueve de la mañana en toda la oficina y por lo tanto no
sabían que turnos tenían quienes personas, y los que aún no teníamos turno o
cita previa no podíamos acceder a la máquina que nos daba número.
Traté de echarle cara, me acerqué donde una mujer reposaba
sus codos sobre un impoluta y b
blanquecina recepción, y expuse, habiendo cruzado el metro donde una línea delimitaba el turno de una colapsada fila de gente.
blanquecina recepción, y expuse, habiendo cruzado el metro donde una línea delimitaba el turno de una colapsada fila de gente.
- Disculpa las molestias pero esta es mi situación (un poco de bla..bla..bla). ¿Qué puedo hacer?, viajo mañana a las 6 de la mañana aproximadamente.
- ¿De verdad que le han dicho eso por teléfono? Porque no puede ser, el CPS solo puedes obtenerlo aquí, en persona. Coge un número y espera hasta que le atiendan.
Por suerte empezó a funcionar la máquina de los numeritos. Tras
quince minutos de espera llegó mi turno, ¡al fin!. Ya podía ir pensando en que tendría
todo atado antes de partir, genial. De nuevo expuse mis desventuras. Obteniendo
algo más de objetividad y decisión en sus palabras que cuando traté de
deliberar mis necesidades por teléfono.
Lo que me dijo me dejó perplejo, no podía obtener el CPS a
no ser que ya estuviera dado de baja en la prestación por desempleo, y en esa
misma mañana me la habían dado, pero para cerrarla al día siguiente que era
cuando me interesaba volar, y ganar un día más en el cobro correspondiente... Pfff... Vale, al menos la mujer me dejó una copia de
autorización para rellenarla y poder dejársela a una persona cercana, y que a
los dos días al menos se pudiera presentar en mi nombre y obtener aquél
"papel reciclado". Luego me lo enviaría por correo al país en el que
estaba decidido residir, pagando además el coste del servicio de correos.
Asique
sin más remedio tuve que estar viviendo sin asistencia sanitaria alrededor de
una semana y media. Por lo menos terminé haciendo las cosas más o menos como
debían ser.


